November 12, 2015

Lyrics

Esta es la historia de un sábado
que importa cual mes
y de un hombre sentado al piano
que importa cual viejo café.

Toma el vaso y le tiemblan las manos
apestando entre humo y sudor
y se agarra su tabla de náufrago
volviendo a su eterna canción.

Toca otra vez viejo perdedor haces que me sienta bien
es tan triste la noche que tu canción sabe a derrota y a miel.

Cada vez el espejo en la pared le devuelve más joven la piel
se le encienden los ojos y su niñez viene a tocar junto a él:

Pero siempre hay borrachos con barbas
que le recuerdan quién fue
el más joven maestro al piano vencido por una mujer.

Ella nunca quiso echar raíces
que pudieran sus alas cortar
y en la jaula metida la vida se le iba
y quiso sus fuerzas probar.

No lo deja que dé malos pasos
aunque nunca desea su mal
pero a ratos con furia golpea el piano
y hay algunos que le han visto llorar.

Toca otra vez viejo perdedor haces que me sienta bien
es tan triste la noche que tu canción
sabe a derrota y miel.

El micrófono huele a cerveza y el calor se podía tocar
solitarios oscuros buscando pareja
apurados un sábado más.

Hay un hombre aferrado al piano
la emoción empapada en alcohol
y una voz que le dice pareces cansado
y aún no ha salido ni el sol.

Toca otra vez viejo perdedor
haces que me sienta bien
es tan triste la noche que tu canción
sabe a derrota y alcohol.

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